OPINION

 

Moratinos yuyu II

Javier Perote  

En nuestro anterior trabajo dejamos constancia de que Morotinos suda cuando se dedica a meter trolas por los micrófonos. Es un ministro de mentira, o de mentirijillas, que le hace a uno desconfiar de sus intenciones con respecto al Sáhara.

Pero es sabido que no sólo de mentiras suda el hombre.

Este gordo saduceo, no ha parado de pergeñar trampas desde que llegó al Gobierno, las cuales disimula con enigmáticas definiciones que producen una permanente sospecha y siembran duda y desconfianza en numerosos sectores de la población, como lo demuestra la multitud de comentarios de prensa, cartas al Presidente del Gobierno etc.

Pero sobre todo, han originado un estado de irritación y malestar en la clase política ( alguno habló de traición) que en varias ocasiones se ha dirigido al Gobierno recordando la especial responsabilidad de España en el origen del conflicto, exigiendo que defienda el derecho de autodeterminación de los saharauis y preste su total apoyo al plan Baker sin excluir la opción de la independencia, como pareció deducirse de las declaraciones de los primeros momentos, y sin sacar el tema del ámbito de la ONU como dijo el Sr. Maragall que tal era la intención de R. Zapatero

Sabíamos que nuestro hombre es afrancesado, pero lo último de Gibraltar nos lleva a deducir que también le motiva lo anglo. Incansable como el Tireless, ha puesto en marcha otra nueva dinámica, y es de temer que nos quedemos definitivamente sin peñón.

A los marroquinos el Sáhara y a los ingleses Gibraltar; a ver cuanto tardan en caer Ceuta y Melilla.

Este sarraceno*, donde mejor se halla es en morilandia. Y allá quiere llevar a Juan Carlos, que le van a dar té con hierbabuena, largo de azúcar, que por allí son muy largones

El mismo Mojámed aparenta ser un poco largón, mayormente de las manos a juzgar por sus ahorrillos, 50.000 millones de $ (El Mundo. 10-10-04)

Pero J/Carlos de momento prefiere que le traigan el té aquí, que el cupo de viajes lo tiene cubierto con lo de Rumanía. Cuando baje, para enero, les llevará un regalito como exige el protocolo, pero ellos seguro que prefieren las recogepelotas que las han visto por la tele y han decidido que les gusta mucho el tenis

Morotinos ya ha comenzado a aplicar su plan al hacer que España y otros países se abstuvieran de apoyar la resolución presentada por Argelia en la IV Comisión de la ONU que respaldaba el Plan Baker lo que, según El País (20-10- 04) y otros medios, ha constituido un triunfo moral de Marruecos. La segunda fase del plan también está lograda al conseguir una prórroga de otros seis meses en el Consejo de Seguridad, lo cual ha puesto muy contentos a los vecinos del bajo, y se han servido otra ronda, que el té pone gozo y emoción en sus celebraciones incluida la próxima ceremonia del arco del triunfo, ya mencionada en anterior escrito

Al ministro Belhadem le ha dado buenas palabras y le ha convencido, por lo que a partir de ahora veremos si es saduceo sólo de apariencia o de condición.

La propaganda del Ministro viaja en mystere, y sus emisarios ya están predicando en los foros que controlan y tienen voz, que son todos, sus consignas: ningún gobierno ha hecho tanto por el Sáhara como nosotros, nos implicaremos hasta las cachas, nunca un representante del Gobierno había visitado los campamentos de Tinduf, el PP no hizo nada por el Sáhara, vamos a aumentar la ayuda humanitaria etc. Y, como no, alguno nos ha recordado la dinámica negociadora que ha puesto en marcha su jefe como si nosotros pudiéramos olvidar tal cosa.

Pero toda esta palabrería seguida de hechos que se han traducido en un apoyo a Marruecos, con perjuicio de la causa saharaui, es muy poco creíble y está poniendo a prueba la solidez de la conciencia política de la gente. Muchas personas afines a opciones de izquierda contemplan con estupor como sus dirigentes parece que olvidan los principios éticos que tradicionalmente han presentado como eje de su conducta.

Algunos se encuentran en una encrucijada: por un lado está su lealtad a la causa saharaui que la consideran justa, y por otro su lealtad al partido, que lo consideran un deber. Pero no caen en la cuenta de que cuando un partido, el que sea, abandona sus señas de identidad, la lealtad ya no es al partido sino a sus dirigentes; se convierte en adhesión personal. Los que caen en esta trampa se traicionan a si mismos.

No encaja, en el perfil que normalmente se predica como de izquierdas, una persona que tolere mansamente conductas que apoyen a un régimen teocrático dictatorial y colonialista que tiene a su país sumido en la miseria y la ignorancia, como es el marroquí, sin exigir a los dirigentes del partido, que tal conducta observe, que pongan de acuerdo su comportamiento y su estilo con los principios y valores éticos de que presume. Inhibirse ante estos hechos no es una conducta que se pueda considerar de izquierdas ¿o quizás si?

El silencio, en ocasiones, le convierte a uno en cómplice.

¡ No te calles!

J. Perote

29-10-04

*Sarraceno: habitante de Arabia feliz


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